lunes, 21 octubre, 2019

Cómo salir de un fichero de morosos

ImpagoUn día cualquiera, en tu casa, cenando. Suena el teléfono. A esas horas, tu madre o alguien cercano, piensas. Al otro lado un desconocido te comunica que tienes un recibo sin pagar con tu operadora. Tú frunces el ceño y le dices que no puede ser, que pagas religiosamente todos los meses. Al tipo, que trabaja para una empresa de recobro, le da igual lo que le sueltes. En tu expediente hay números rojos. Al día siguiente empiezas las tediosas gestiones con tu operadora para deshacer el entuerto. Esa noche, el teléfono vuelve a sonar. El tono sube y se hace patente la amenaza de meterte en un fichero de morosos si no saldas la deuda.

No es un caso ficticio. Te roban la cartera y dan de alta un servicio a tu nombre. La suplantación de identidad es más habitual de lo que cabría pensar. Según los últimos datos disponibles de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), que es el organismo público encargado de velar por los derechos de los ciudadanos en caso de ser incluido en un fichero de morosos, el 12% de las consultas es sobre estas listas de solvencia y recobro de deudas.

Además del robo de identidad, la mala tramitación de las bajas de un servicio y, en los últimos años, la crisis económica hacen que cada mes unas 150.000 personas sean introducidas en algún fichero de morosos, según Ceaccu. Esta organización de consumidores denuncia que en muchos casos, las operadoras de telefonía o eléctricas incluyen a cliente «por una cantidad mínima de 17 euros que no refleja verdaderamente la situación de solvencia de esa persona».

También, es verdad, están los profesionales del impago, que saben que en poco más de un lustro, su mancha desaparecerá de todo registro.

Caer de un fichero de morosos es fácil, pero salir, en ocasiones, es un auténtico quebradero de cabeza. Si le han comunicado que debe dinero, esté de acuerdo o no con la deuda, estos son los pasos a seguir para salir de él. Antes de nada, tenga paciencia, mucha paciencia.

Fase previa

Cuando se produce un descubierto, la compañía acreedora debe contactar por con el cliente para comprobar si se debe a un error o no y se le da un plazo de entre dos y tres meses para rechazar o abonar la factura reclamada antes de ver su nombre en la lista negra de impagos. Si bien, no sería el primer caso en el que la primera noticia se tiene directamente de una compañía de recobro. La comunicación debería ser por escrito. Estas notificaciones acarrean problemas cuando el usuario ha cambiado de domicilio.

¿Existe una cantidad mínima?

Cuando se trata de recibos, facturas o deudas con la administración pública o el sector privado, no hay importe mínimo. En cambio, si son letras, pagarés o cheques, a partir de 300 euros. En el caso de créditos, la señal de alarma se activa a partir de 6.000 euros. Sepa que cuando la deuda es inferior a 2.000 euros, a las empresas no les compensa llevar a juicio al deudor.

Paga la deuda

Si ya le han incluido en un fichero, en ocasiones, no basta con pagar para salir. Porque usted está en manos de la empresa a la que le debía alguna factura. Es ella quien debe comunicar al bureau de crédito (gestora de los ficheros) que usted ya ha saldado la deuda. Es decir, su expediente queda al albur de la diligencia de sus compañía y, en muchas ocasiones, no será igual de expeditiva para sacarle como cuando le metió. Le llevará tiempo y enfado con llamadas, mails, burofax varios para demostrar su contador está a cero. Mejor, gestiónelo usted directamente con el fichero. Éste tiene un plazo de 10 días para resolver su solicitud.

¿Y si no estoy de acuerdo?

Aquí empieza su verdadero calvario. Demostrar que es un error no es sencillo. En paralelo a la burocracia exigida con su operadora de turno, el tipo del recobro seguirá llamándole a última hora con un tono cada vez más agresivo.

¿Dónde denunciar?

Si cree que han vulnerado sus derechos o, si pese a saldar la deuda, no hay modo de que su nombre desaparezca, denuncie ante la Agencia Española de Protección de Datos. Las multas por incluir de forma irregular en un fichero van desde los 900 hasta los 600.000 euros.

¿Existe un plazo máximo?

Según la normativa de protección de datos, una vez que pague, usted saldrá automáticamente del fichero. «No se guarda la información de manera histórica», asegura Jaime Marín, director de Estrategia de Experian, gestora del fichero Budescug. Es decir, no quedará registro alguno de que en algún momento uno fue un mal pagador. Aunque como ya se ha comentado, no siempre ocurre.

Ahora bien, si no paga, su mancha permanecerá en la lista negra un máximo de seis años. A partir de ese momento, su deuda desaparece, la empresa de turno provisionará ese saldo y santas pascuas.

Consecuencias

Durante esos seis años, su vida no va a ser fácil. Se le cerrarán las puertas de los bancos y de cualquier empresa de servicios. Nadie, a excepción de las no recomendables empresas de crédito fácil, le concederá un préstamo y olvídese de darse de alta en una nueva compañía.

¿Quién tiene acceso?

Además de las entidades financieras y compañías de servicios, también tienen acceso a los ficheros cualquier sociedad suscrita a los mismos.

Qué ficheros existen

En España existen unas 130 compañías que elaboran registros de impagos. Asnef es el fichero de morosos por excelencia. Este acrónimo responde a la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros. La base de datos está gestionada por la multinacional estadounidense Equifax, quien obtiene la información de sus socios. A saber: bancos, operadoras de telefonía, de servicios energéticos, aseguradoras… En él uno cae por impago o discrepancias con una factura, por muy baja que sea.

Funciona de la misma manera Badexcug. Si bien, a él acceden más organizaciones, como medios de comunicación, ocio o industrias varias.

En el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI), propiedad de CCI y gestionado por Experian, están empresas y autónomos por no pagar letras, pagarés o cheques por un importe mínimo de 300 euros.

El Fichero de Incidencias Judiciales incluye a todo aquel que tiene deudas con la administración pública, ya sea con Hacienda, el ayuntamiento o la Dirección General de Tráfico.

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (Cirbe) no es un fichero de morosos como tal, sino una base manejada por las entidades financieras donde aparecen todos aquellos ciudadanos que tienen concedido algún tipo de crédito a partir de 6.000 euros. Lo que busca es calificar el grado de endeudamiento de un cliente. Es decir, comprobar si uno es apto para obtener una nueva financiación. No detallan ni entidades ni desagregan importes.

Fuente: El Mundo

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