martes, 16 julio, 2019

LA OPORTUNIDAD

Es tiempo de valientes de eso no hay duda. Últimamente todo está envuelto en un haz de luz oscura que nos impide ver la claridad, nuestras conversaciones se han tiznado de un profundo malestar y pesimismo que se contagian a velocidad viral en actos tan cotidianos como el de comprar el pan, ir a recoger a los niños o en el bar de la esquina junto a nuestros amigos o conocidos. No es para menos, la situación económica y laboral de nuestro país dista mucho de ser la ideal, con más de cinco millones y medio de parados, con despidos y recortes salariales diarios y una deuda que aumenta y aumenta sin que nadie sea capaz de ponerle freno. Como consecuencia de todo ello nos vemos situados al borde de un precipicio llamado rescate… el panorama es desalentador.

Pero ni mucho menos este artículo se pensó para contribuir más a que cunda el desánimo, al contrario. Desde TOITO nos vemos en la obligación de mandar un mensaje de positivismo y energia a todos aquellos que se encuentran al otro lado preguntándose si existe la manera de salir de  esta crisis o al menos,  de lograr unas expectativas de futuro más halagüeñas. Nosotros creemos que sí,  y que la solución no está siquiera lejos, está dentro de cada uno de nosotros.

Dos van a ser los ingredientes fundamentales que nos ayuden a elaborar la receta del éxito, el valor que supone creer en uno mismo, y por supuesto,  el  esfuerzo y sacrificio que supone el trabajo duro. Pongamos un ejemplo que documente este párrafo.

RAY KROC: ¿Estás verde y en crecimiento? o ¿maduro y pudriéndote?”

Nacido en el estado Illinois se hace vendedor de vasitos de papel a los 20 años, y a los 26 se enrola en una empresa de batidoras, un día revisando los pedidos del mes se da cuenta de que un restaurante  ha  hecho un pedido de ocho  “Prince Castle Multimixer“, como así se llamaba su producto, número muy elevado para un sólo cliente. Este hecho le hizo ir al establecimiento a cerrar el trato personalmente. Era 1957 cuando nuestro amigo entra por primera vez en el restaurante de dos hermanos, Mac y Dick McDonald, ¿les suena?.

Quedo maravillado por el rápido y eficaz servicio además de la limpieza y el trato exquisito que se dispensaba en el local. Lo que vio le cambió la vida. Tanto que tomó una decisión, vendió todas sus pertenencias y confiando en su INSTINTO no le costó mucho convencer a los  hermanos McDonald  para que le vendiesen su negocio. Lo consiguió.

En el momento en el que lo hizo,  Ray Kroc tenía 52 años, era diabético y sufría un principio de artritis, además en la guerra había perdido la vesícula biliar y la mayor parte de la glándula tiroides.  Nada le importó,  tras abrir su primer McDonald’s todo lo demás vino rodado. La expansión e internacionalización de McDonald’s es de sobra conocida, actualmente hay más 32.000 restaurantes abiertos en todo el mundo, todo gracias a la fe y la visión de un hombre que, a pesar de su edad y sus problemas de salud,  no dejó escapar la OPORTUNIDAD de su vida. Preguntado por ello respondió:

“La gente se quedaba maravillada de que no hubiera comenzado McDonald antes de los 52 años y de que alcanzara el éxito de un día para otro. Pero yo era como muchas de esas personalidades del mundo del espectáculo que hacen su número en las sombras durante años hasta que un día, de pronto, se les presenta la oportunidad y les llega la gloria. Así fue exactamente mi éxito, de un día para el otro; ¡mis treinta años de preparación representan una noche larguísima!”

Ray Kroc lo tenía claro, el éxito no tiene mejor compañero que el valor de creer en uno mismo.  Pero no sólo él, muchos así lo piensan, y mejor, lo llevan a cabo cada día. Por tanto, es importante en estos tiempos, que nos alejemos de las tribulaciones que nos paralizan, que esquivemos esta atmósfera de  abatimiento general y que nos centremos en el objetivo primordial, prepararnos para cuando llegue nuestra oportunidad.  Porque este, es un tren que aunque no sabemos cuando, siempre pasa. En nosotros estará, subirnos o dejarlo ir.

Como dijo Platón, “la oportunidad  es ese instante preciso en que debemos recibir o hacer una cosa”.  Asi que os animamos desde esta humilde bitácora a  que  nos os rindais jamás, porque  es seguro que nuestro momento está aún por llegar.

Hasta entonces,  Buena Suerte.

 

 


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